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Esos locos bajitos…

Esos Locos Bajitos…

Esos locos bajitos… obesos

Pese a que a menudo nos dejan con la boca abierta con sus respuestas y nuevos conocimientos, estar con un niño implica aprender de él día a día.

A mi entender, en nuestras manos está la mayor responsabilidad que puede tener un ser humano: criarlos de la mejor manera y ayudarlos a ser personas buenas y sanas. No hay manuales, y las teorías se desploman cuando de los ojitos de mi hijo Joaquín caen lágrimas por no haberle comprado un paquete de papas fritas y en cambio le ofrezco una manzana, explicándole cuánto mejor le va a hacer.

Escribiendo esta nota me vino a la cabeza una canción de Serrat. A medida que recuerdo los párrafos, sonrío y veo que sobran ejemplos sobre los disparadores que les quiero dejar en relación al cuidado de un niño con tendencia a la obesidad. Para aquel que no la conoce comienza así:

A menudo los hijos se nos parecen…

Y ya estamos es problemas! Numerosos estudios certifican que cuando los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos sean obesos aumenta. De hecho, se estima que los hijos tienen entre un 50% (si uno de los dos progenitores es obeso) y un 80% (si ambos lo son) de probabilidades de serlo también

Esos que se menean con nuestros gestos…

La actividad física que desarrollemos nosotros sus padres y la medida en la que la contagiamos, es la actividad física que harán nuestros chicos. Si para hacer los mandados a 3 cuadras vamos en auto o si para dejarlos en el colegio estacionamos en doble fila para evitar caminar tan sólo unos metros, esto influirá en la conducta que el niño presentará frente al movimiento.

Niño deja ya de joder con la pelota…

Y cuanto caso le hicimos en esto al catalán! Los niños de hoy tienen la particularidad de saber jugar sin moverse! De acuerdo a la Asociación Americana de Psicología (APA) los niños expuestos a más de 3 horas de televisión al día son 50% más propensos a ser obesos que aquellos que ven menos de 2 horas. Claro está que la frase nuestra tendría que ser «Niño anda a jugar a la pelota».

Nos empeñamos en dirigir sus vidas,
sin saber el oficio, sin vocación.
Les vamos transmitiendo nuestras frustraciones…

Sin quererlo también le vamos transmitiendo muchas de nuestras frustraciones y hoy los niños están estresados, inactivos y mal alimentados, a tal punto que esta generación podría vivir menos que la de sus padres.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós…

Sin embargo hoy, todavía están en nuestras manos y es el momento de impedir que sufran, para prevenir dificultades mayores y permanentes, enfermedades tales como diabetes, obesidad, enfermedades coronarias, e incluso cáncer. De hecho, se ha demostrado que si el niño/a padece sobrepeso entre los 6 meses y los 7 años de edad, tiene un 40% de posibilidades de ser un adulto obeso, mientras que si éste se presenta entre los 6 y 13 años, la posibilidad aumenta hasta el 70%.

Llego la hora que decidamos por ellos, que les ayudemos a comer bien y a moverse para estar cada día mejor. Eso si, Nano, no te voy a negar nunca que jamás voy a querer que crezcan y menos que algún día me digan adiós… pero cuando llegue la hora, me sentiré orgulloso por haberlos ayudado a crecer felices y sanos.

Juan Patricio Isasi