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Me animé y crucé la puerta

Me Animé Y Crucé La Puerta

Ludmila Sassi

Hace unos años todos mis familiares me decían que me cuidara y que bajara de peso, pero yo en ese momento solo me enojaba con ellos y esa situación me molestaba. Me costaba la idea de ir a un gimnasio, sobretodo por el prejuicio que existe que en esos lugares sólo se ven cuerpos perfectos y la gente va a levantar fierros y a mejorar aún más su imagen. Por eso, siempre me frenaba y me daba vergüenza animarme.

Hasta que un día pude darle un giro a mi vida. Me animé y crucé la puerta del no puedo. Empecé dieta, terapia y caminata frecuente. Después de bajar algunos kilos por mi cuenta, conocí a Lekip.

Lekip para mí no es sólo un gimnasio sino también un espacio donde puedo compartir muchos momentos divertidos y encontrar siempre una sana compañía.

Yo antes no movía un dedo y ahora todo lo contrario. Me enojo conmigo cuando se me complica o no puedo ir a una clase. Trato de no faltar y voy con muchas ganas y entusiasmo y eso se debe al buen humor y a las ganas que le ponen cada día los profes, haciendo de cada clase una actividad placentera y donde te podes distender y pasarla bien.

Hoy puedo decir que cambio mi estilo de vida al cien por ciento, me siento mejor y entre mis hábitos mantengo siempre la actividad física. Agradezco mucho haberme cruzado con todos los que hacen Lekip y confío en seguir juntos por todo lo bueno que se viene. Gracias!

Ludmila Sassi