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Nuestros Hijos, nuestras medallas

Nuestros Hijos, Nuestras Medallas

Mes del padre

A veces nos cuesta dimensionar lo importante que somos para la vida de nuestros hijos.

No sólo ayudándolos desde sus necesidades puntuales, sino sembrándoles momentos y enseñándoles a disfrutar de cosas simples.

Entrenar con nuestros hijos puede parecer algo que no estaba en nuestro radar.

¿Pero te pusiste a pensar cuántos beneficios, no sólo físicos sino también emocionales y de relación con ellos puede brindarte hacerlo?

Este mes tuvimos la oportunidad de ir a Turmalina, una carrera aventura en la que participamos con 32 corredores en muchas distancias.
Pero esta vez, si bien fui como profe acompañante de todos, esta carrera tuvo un sentido muy especial para mí. Porque ésta, fue la primera carrera trail que compartí junto con mi hijo Joaquín. Y encima no lo hicimos solos sino que también se prendieron Ernesto Rojas (un corredor del equipo y amigo) y su hijo Tizi que vivieron juntos la misma emoción.

Ernesto y yo compartimos mucho más que unos cuantos kilómetros con nuestros hijos.
Compartimos nervios, charlas, preguntas, paisaje, abrazos y la enorme satisfacción de estar vivos vibrando con nuestros dos pequeñitos. ¿Se puede tener más?

Entonces a veces me pregunto. ¿Para qué entrenamos? ¿Por qué lo hacemos?

Y se profundamente que la respuesta estuvo esa mañana en el Cerro Las Gemelas. Porque necesitamos estar vivos, sanos y fuertes, para poder seguir disfrutando momentos tan imborrables y para darnos cuenta que el valor de lo que hacemos está ahí.

Estoy convencido que el entrenamiento genera un montón de beneficios, son sabidos y difundidos todo el tiempo por todos los canales.

Pero compartirlo con nuestros hijos, generando juntos proyectos que nos mantengan vivos, hace que la motivación no decaiga jamás.

Los invito a que lo intenten, a que se lo propongan y les aseguro que será la mejor medalla que puedan recibir en toda su vida.

Ojalá tengamos mas papas con sus hijos compartiendo experiencias únicas como nos pasó a Ernesto y a mi. Feliz de lo que hacemos!
JUAMPI