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Raid: Soñamos despiertos

Raid: Soñamos Despiertos

Raid: Soñamos despiertos

A inicios del mes de mayo varios integrantes del running team de Lekip se embarcaron en lo que fue una de las más lindas aventuras de running: el Raid de los Andes. Un sueño que estos 22 corredores se propusieron vivir.

Más de 6 meses de esfuerzo y dedicación en su preparación física para dejar todo en tres días, 5, 6 y 7 de mayo. Tres increíbles días en los que recorrieron 60 kilómetros, entre paisajes inmensurables, cuestas difíciles y bajadas a puro disfrute.

El primer tramo se desarrolló iniciando en Chorrillos, pasando por las vías y túneles característicos del Tren de las nubes hasta llegar a Campo Quijano. Fueron los primeros 27 Km, en donde a 2.121 metros sobre el nivel del mar nuestros corredores empezaban a adaptarse.

Luego del primer tramo, la logística requería que el grupo se traslade a Purmamarca. Así que luego de hacer valijas, relajar piernas en la pileta del complejo y comer de manera saludable, partieron en caravana hacia el nuevo destino. Llegaron de noche, pero el camino se disfrutó igual, incluso a pesar del cansancio del primer día.

Ya ubicados en el nuevo hospedaje, y con los nervios de lo que vendría, el grupo cenó y descansó para la siguiente experiencia.

Si bien estaban preparados para vivir un segundo día muy intenso, ellos mismos reconocen que fue una jornada de inmenso disfrute. Ni ellos podían creer estar inmersos en esos cerros de siete colores, corriendo por sus cuestas y volando en sus bajadas. Purmamarca los enamoró y entre paisajes imponentes y personas del lugar que salían a alentarlos, recorrieron los siguientes 22 kilómetros.

Fue muy intenso, pero todos llegaron con una sonrisa en el rostro en donde la mezcla de emoción y satisfacción estallaban en los abrazos de llegada. Luego, al ver la montaña, muchos no podían creer que ellos habían estado allí arriba.

El equipo festejó como se merece: abrazos, risas, llanto, sudor y mucha emoción. Ese día se pudo descansar mejor, pero la aventura no había concluido aún. Todavía faltaba un tercer tramo.

El tercer día los esperaba Salinas Grandes. Extensos desiertos de sal a 3.450 metros sobre el nivel del mar ubicados en Jujuy. Eran 10 kilómetros que todavía había que recorrer. Llegar a las Salinas ya fue una travesía en sí misma. Todos preparados, alistados para ir a buscar su medalla, se encontraron con una mañana fría yendo hacia la inmensidad de este increíble lugar. La caravana de autos era muy extensa. Todos los corredores estaban yendo rumbo al final de este sueño.

Al llegar, el equipo estaba eufórico. Aplaudía, gritaba, se abrazaba, se sacaba fotos y sobre todo sonreía con sonrisas imborrables.

Todos juntos se abrazaron e hicieron lo que desde Lekip siempre pregonamos: DISFRUTARON… y en el transitar de estos difíciles 10 Km, donde por momentos el aire parecía desaparecer, cada corredor valoró la oportunidad única de estar ahí, entendiendo el valor del esfuerzo y dedicando kilómetros a seres queridos, a los que siempre están.

Hasta que cada uno cruzó la meta y ahí los abrazos se llenaron de lágrimas de alegría, de emoción de satisfacción por el logro, de amor y sobre todo de un sentimiento de creer en uno mismo, de darse cuenta que es posible.

Pasaron ya algunos días, y todavía algunos corredores van llevando la medalla en sus carteras, prendidas al cuello, compartiendo la inmensa alegría que vivieron.

Lo más lindo: haberlo vivido en equipo. Un equipo que muestra que está presente siempre. Los que se quedaron haciendo el aguante, mandando mensajes y regalitos, estando pendientes. Los que estaban con ellos acompañando al paso, ayudando en las dificultades y disfrutando juntos de cada paso logrado.

Lo imprescindible: los afectos, la familia, los amigos y cada uno que desde su lugar acompaña a estos locos a cumplir el sueño de seguir creyendo en ellos. Sumado al increíble «aguante», aquellos que acompañaron y estuvieron pendientes, llevando y trayendo corredores, armando la carpa, reservando comida y atentos a cada detalle durante los días de estadía.

Lo que se viene: será todo aquello que nos propongamos y que nos ocupemos que se transforme en realidad. Estos chicos lo lograron y siguen soñando con más satisfacciones. Nosotros disfrutamos con ellos convirtiéndolo en realidad.