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Running no es sólo correr

Running No Es Sólo Correr

Running no es sólo correr

Para poder mejorar en el running, el entrenamiento juega un papel muy importante. Con el tiempo vamos acumulando kilómetros y eso hace mejorar nuestra resistencia, y en consecuencia mejorar nuestras marcas o distancias.

Muchas veces acumular kilómetros no es suficiente y el corredor se olvida de una parte muy importante en el entrenamiento denominada técnica de carrera, la cual nos ayudará a correr de forma correcta y eficaz.

En mi opinión, todos quienes se inicien en el running o aquellos que ya corren muchos o pocos kilómetros, no deben cometer el error de descuidar la técnica de carrera. Correr provoca un gran gasto de energía, y la técnica ayuda a mejorar la coordinación haciendo al acto de correr más eficaz, reduciendo el gasto energético y mejorando finalmente el rendimiento.

Generalmente, cuando trabajamos la técnica de carrera se realizan trabajos de fortalecimiento de las cadenas musculares haciendo hincapié básicamente en la zancada y toda la musculatura de la pierna. Pero ocasionalmente se deja de lado la musculatura que nos permite soportar la postura y mantenernos erguidos para poder dar la mejor zancada.

La importancia de llevar una buena posición del core (la zona media del tronco), es fundamental para conseguir una buena técnica. No sólo para lograr una posición mejor para dar los pasos sino también porque nos da estabilidad, nos garantiza una buena ventilación y una mejor actitud.

Podemos destacar los siguientes aspectos importantes frente a la técnica de carrera:
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  • Para empezar, debemos fijarnos en la posición de nuestra cabeza. Debe estar mirando hacia delante, nunca a los pies para no obstruir las vías respiratorias y focalizar el objetivo mejor. Hay que evitar que la frente sobresalga. El mentón debe estar hacia delante y el cuello recto, fuerte pero sin tensión excesiva. También debemos evitar que esta tensión se vaya a los hombros, un problema muy común entre los corredores que los hace mantener los hombros con fuerza y demasiado levantados.
  • El pecho debe “ser orgulloso”, como decían nuestras abuelas, pero los hombros relajados, aunque sin quitarles el punto de tensión que evitará que los brazos se balanceen demasiado.
  • El balanceo de los brazos, que es el que guía el movimiento del tronco superior, deberá realizarse con las palmas un poco abiertas, con los codos a unos cómodos 90 grados rozando levemente la remera y sin forzar.
  • La espalda debe mantenerse recta, es por ello que es muy importante el entrenamiento del core (los músculos del core son los famosos abdominales y los músculos de la articulación de la cadera, claves para permitir el movimiento en la cadera cuando corremos). Entre los principales músculos destaco: el glúteo mayor, medio y menor, piriforme, psoas ilíaco. Los músculos de la espalda baja, lumbares son otros de los músculos olvidados por la mayoría de los corredores que recién se enteran de su importancia al momento de comenzar a sufrir molestias. Esta faja muscular debe estar siempre en tensión, aunque a muchas personas les parezca raro, debemos llevar siempre la “pancita dura”, y a esto lo debo entrenar durante todo el día, sentados en la silla, comiendo, hablando… caminado o corriendo
  • Mientras vamos corriendo, el mismo cuerpo nos da la señal de cómo estamos físicamente: a medida que el cansancio va apareciendo tendemos a relajar el abdomen y arquear la espalda, bajar los hombros y la cabeza y empezamos a “jorobarnos”. En éste momento nuestros pulmones aminoran mucho su capacidad, la circulación del aire se hace mucho más estrecha, la cadera deja de balancearse ágilmente y nuestra zancada pierde mucha amplitud. En consecuencia cada vez corremos más lentos y nos cansamos mucho más. En cambio, si conseguimos mantenernos bien erguidos, todo el cuerpo va a estar en consecuencia mejor, y no sólo el cuerpo, sino la mente. Por eso la posición tiene tanto que ver con la actitud.
[/list] [message_box title=»Hacé la prueba» color=»green»]En el siguiente entrenamiento largo, cuando empieces a bajar tus fuerzas, cuando empieces a perder la concentración, cuando empieces a sentir las piernas pesadas, ponete recto, respirá hondo, poné pecho orgulloso, levantá la cabeza y no olvides de sonreír: le acabas de dar la vuelta a todo y volvés a estar fresco, vas a ser capaz de esto y mucho más… o no?[/message_box]