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Mis primeros 42 K

Mis Primeros 42 K

Empecé hace unos dos años en Lekip, con la idea de mejorar mi estado físico. El stress, el sedentarismo, los años, me habían hecho crecer un poco de panza, y me hacían necesario hacer un cambio en mis hábitos de vida. Había empezado a correr, solo, y porque me gustaba, y de a poco, llegué a correr mis primeros 10 K. Pero cuando empezaron a sumarse los kilómetros, me di cuenta de que necesitaba algo más. Que complementara lo que hacía, y que un cambio así no se trataba sólo de correr y correr, nomás. Fue así que llegué a Lekip para que me hicieran un plancito…

Empecé una nueva etapa, y realmente me sentí tan bien, tan a gusto, que vinieron los 15 K, los 21 K… y las carreras de aventura… y poco a poco, disfrutando cada kilómetro recorrido, de la mano de Juampi, y sus planificaciones, que nos cuida que no nos pasemos de vueltas, que no nos excedamos… Con un grupo de profes que te van guiando en las rutinas del gimnasio. Y sobre todo, compartiendo la experiencia con un grupo con el que sentimos en común esta especie de locura (y que no se corte!). Llegaron los 42 K, todo un desafío! Pero así había sido hasta el momento: varios desafíos, a mi mismo. A superarme, a ver si se puede…

Y ahí estaban tanto Juampi y los profes para acompañar, el grupo para las salidas, los días de actividad de campo. Tanto en el entrenamiento, en las carreras que se propusieron. Desde la organización del viaje, hasta estirar los gemelos, cuádriceps e isquiotibiales después de correr!

Aprendí que entrenarse no es sólo correr y correr. Que es importante el alimentarse e hidratarse bien. Que es tanto, o más importante el relajarse y descansar!

Y corrí mis primeros 42 K! Todavía me cuesta creer que yo haya podido hacerlo. Y sobre todo, con la naturalidad con que lo hice. Como si siempre, toda la vida, hubiera corrido! Ya estaba lejos de la panza, y de la necesidad de, meramente combatir el sedentarismo, pero había llegado a este desafío. Todavía tengo la imagen, en los últimos 3 kilómetros: ver a Juampi alentando y acompañando en la última recta! A Griselda y Solci esperando detrás del arco de llegada con un abrazo!

Miedos, siempre se tienen. Dudas? También! Preguntándome, ¿quién me manda a meterme con esto? Pero también siempre estaban ahí el profe, que acompañó ya a unos cuantos, y sabe lo que se siente. Los compañeros, que ya habían pasado por la experiencia, y te animan a seguir. También uno se preocupa por el tiempo. Por el poco tiempo que tenemos, y como repartirse entre el trabajo, la familia, el gimnasio… las salidas a correr…. No obstante, por suerte se trata de una locura contagiosa. Ya Griselda, mi mujer, comenzó con sus primeros 10K en Mendoza. Y todo indica que también me acompañará en este buencamino. Y el running se ha transformado para nosotros en un motivo de compartir salidas, organizar paseos, conocer gente y pasarlo bien, todos y en familia.

Me ayudó en mucho de esta aventura, además de mi constancia, de tener paciencia y no apurar las cosas. El tener la posibilidad de disfrutar cada salida y cada kilómetro recorrido. Creo que todo suma a hacer del running una experiencia placentera. Y llegar a que los 42 K, sea un objetivo al alcance. También me sirvió –y mucho- el contar con el apoyo de mi familia, que empezaron a entender un poco de qué se trata esta pequeña locura. Y a compartirla!

Voy a volver a correr 42 K. Me encantó hacerlo una vez, y claro que lo repetiría. Pero como toda experiencia de esa intensidad, que exige un esfuerzo muy importante, no se puede hacer todos los meses! Voy a correrlos en algún lugar que me guste. Aunque todavía no tengo la idea clara de dónde. Mi próximo desafío es El Cruce. Van a ser 100 K en tres días, pero en la Cordillera de los Andes! Y allá vamos!

A quien quiera animarse a correr 42 K. Le diría que es cuestión de empezar. Cuanto uno más pronto se decida, más pronto llegará. Importante: no abandonar nunca la idea de que el running es para divertirse, y sentirse bien. El dolor, es síntoma de que algo no se está haciendo bien. Y es bueno escuchar al cuerpo, pedir ayuda y consejo. Y tener paciencia con los tiempos que necesitas para ir evolucionando. Hay tiempos para todo. Y el cuerpo pone los suyos.

Pero sobre todo, como en la vida, lo importante no sólo es llegar sino disfrutar del viaje!

Enrique Illanes